Para dejar de lado un poco la cuestión política, os dejo un vídeo de una entrevista a Don Juan Carlos, párroco que fue de una de las parroquias de Rivas Vaciamadrid, autor de varios libros, relator de causas de los santos en la diócesis de Alcalá... una eminencia. Muy interesante todo lo que aporta. Espero que os guste.
8 comentarios:
La voluntad y los sentimientos no siempre van de la mano...
Muchas veces se quiere lo que no se tiene, o se tiene lo que no se quiere. O peor aún, nos autoconvencemos de que tenemos lo que queremos.
Efectivamente, y por eso no podemos arriegar nuestra vida a un sentimiento, sino que debemos enraizarlo en la voluntad, de forma que evitemos que el primer envite tire abajo todo el 'armazón' de nuestra vida.
Eso no es autoconvencerse, es afirmar la decisión que tomamos un día (casarse, entregar la vida por un ideal) y continuar adelante aunque nuestros sentimientos nos traicionen hoy. Es hacer como Cortés y quemar las naves para no tener la tentación de volver atrás.
Lo malo de quemar las naves es que siempre se puede volver a nado... Los sentimientos no traicionan, somos nosotros los que traicionamos a nuestros sentimientos, aunque en éste campo de las relaciones la visión pragmática o la romántica son muy personales ( con sus pros y sus contras, eso sí ). La visión más romántica implica grandes riesgos, la pragmática una responsabilidad y un autocontrol tan grandes que conviene estén sólidamente sustentados sobre el hecho de que la otra persona sea la idónea. Quizás nos hallan vendido la moto de que ahí fuera está tu media naranja, pero si vas a envejecer al lado de esa persona más te vale estar seguro de que sea tu media naranja, de que esa persona te llena en todos los sentidos, por el bien de los dos.
El tío ese de negro me da un poco de miedo. Parece una mezcla entre Barragán y Juán Tamariz...
A lo que me refiero con la traición de los sentimientos es al hecho de que al elegir a una persona como compañero/a de viaje para nuestra vida, renunciamos al resto: al menos en la concepción del amor que yo tengo (que me parece más digna, más humana ya que cada hombre merece ser amado completamente: el amor exige donación total, no guardarse para...). Esa renuncia implica a la voluntad que se aferra firmemente a las decisiones tomadas y las lleva hasta el final. Ahí los sentimientos pueden traicionarnos, apartándonos del camino elegido (como el desfallecimiento, el cansancio, o el ver a otro/a como mejor complemento...) y debe ser la voluntad (más humana, más fuerte, más decidida e 'inteligente') quien se imponga.
Estoy de acuerdo que más vale estar seguro: eso hoy no se educa, teniendo auténticos 'analfabetos emocionales' que no saben, a sus mucho años, entregar la vida. Ese es uno de los males de nuestro tiempo
Sólamente reclamo el derecho a equivocarse en la vida, como parte consustancial ésta...
Y no sólo a equivocarse. También reclamo el derecho a evolucionar: Sencillamente las personas cambiamos, y lo que en un momento dado tuvo su sentido, puede que posteriormente ya no lo tenga...
Claro que nos podemos equivocar!! Pero siempre será mejor el no equivocarse, siempre será importante el luchar hasta la extenuación por mantener la voluntad firme en las decisiones tomadas.
Simplemente digo que me parece mejor la fidelidad al 'picoteo' y eso me lo reconocerás. Toda persona cuando comienza una relación, si es una persona madura, aspira a que sea para siempre. Si no es para siempre, no es amor, el amor aspira a perpetuarse. Y eso es universal. Por eso creo que el amor para siempre es más digno del ser humano: toda persona merece al otro de modo exclusivo.
Almela, otra vez dando en el clavo.
Buenisimo, enriquecedor, lo hemos visto mi mujer y yo y es una verdadera catequesis del matrimonio católico. enhorabuena.
Y esta vez te pido permiso para utilizar el video, es decir postearlo en mi blog, creo merece la pena difundirlo.
Un saludo.
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